Estamos viviendo tiempos de tanta angustia que ahora
cualquiera se denomina “cristiano” o “creyente”, con la esperanza de que ya con
eso, tendrá el “favor” de Dios. La escritura es muy clara, en extremo podríamos
decir, en denominar a una persona como “cristiana o creyente”, veamos Hechos
11:26; 17:19; 24:5,14, y 22). Y, la “característica” de un cristiano o creyente
también está muy bien definida: “Tener fe en Jesucristo” en nadie más (Hechos
24:24). Y, agrega también que, la “Divinidad” del Cristo NO la podemos, si
somos “linaje de Dios”, manifestar en imágenes de oro, plata, piedra,
esculturas de arte, etc. (Hechos 17:29). Repetimos: “Si es que somos linaje de Dios”…
NO podemos hacer semejanzas de nuestro Trino Dios. ¡Eso es lo que caracteriza
al cristiano o creyente! Veamos Salmo
115:4-7 y su conclusión en el verso 8 que nos explica: ¡Semejantes a ellos son
los que “confían” en ellos (ídolos, imágenes, representaciones), pues tienen
ojos pero no ven; oídos pero no oyen!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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