Cuando el Espíritu de
Dios nos habla “no hay que dudar en hacer o decir”. Por ello es que debemos
estar atentos en el espíritu, y si fuere necesario, pidamos al Señor vellones
para actuar o callar. Saulo de Tarso, más tarde llamado Pablo, perseguía a los
cristianos para encarcelarlos y que fueran asesinados, pero en el Espíritu un
hombre de Dios recibe un mensaje indicándole que vaya a visitarlo (Hechos 9:10-11).
El hombre (Ananías) se resiste pero recibe confirmación y va a verlo. Allí,
Saulo de Tarso se convierte, es ungido, cambia su vida, y es usado para cambiar
la historia de la Iglesia de Jesucristo. Pero lo que queremos enfocar hoy es el
hecho de que cuando estemos “seguros” que fue el Espíritu quien nos habló o
quien nos envió ¡No dudemos en hacer o
en decir” (el apóstol Pedro es otro ejemplo, vea Hechos 10:20).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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