Un mensaje de los
cielos le dice a Saulo de Tarso: “Levántate y ve” (Hechos 9:11). Y el pago para
Saulo por levantarse e ir fue una “gran” bendición, pues era el elegido para
ser el más grande apóstol del Señor (Hechos 9:15). Preguntamos, para el caso de
Saulo, y si Saulo no se hubiera levantado he ido ¿qué hubiera pasado?.
Simplemente, se hubiera perdido esa “gran” bendición. Esa, es una lección
también para nosotros, cuando estemos seguros que Dios nos llamó, levantémonos
y vayamos, pues dejaríamos de tener una gran bendición de no hacerlo. De la
misma forma que no tendrán bendición quienes van por cuenta propia sin el “llamado”
de Dios (oportunistas o con intereses personales, Hechos 8:20). Ejemplo de lo
cuál, acaso es Taré, padre de Abraham, pues a quién Dios habló fue a Abraham no
a él (Génesis 11:31-32). Si el Señor te dice: “Levántate y ve… levántate y ve”.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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