“Cazad las pequeñas
zorras, que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15). Por increíble que nos
parezca, no son los problemas eventuales grandes los que nos echan a perder la
vida, la paz, la armonía, la unión. Son los pequeños y cotidianos detalles
(zorras) a los cuales les ponemos más atención de la debida los que nos
destruyen por dentro o para con los demás. Si tan sólo lo platicáramos, si tan
sólo lo mencionáramos en el momento sin esperar a que se acumulen de tal forma
que no haya marcha atrás. Si tan sólo no dijéramos lo que no hay que decir. Si
tan sólo hiciéramos lo que hay que hacer… si tan sólo no les diéramos cabida a
esos pequeños detalles (zorras), nuestras higueras (relaciones personales,
matrimonios, trabajos, amistades, etc) no serían destruidas.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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