Nos narra la
escritura que: ¡Pilato, un impío! era quien “procuraba” salvar y proteger al
Cristo de manos de los religiosos tradicionalistas (Juan 19:12). Parece
increíble que hoy en día nos suceda lo mismo. Existen ocasiones en nuestra vida
en las cuales recibimos más apoyo, más ayuda, más exhortación, más consolación
de alguien que no se “mantiene” somatando el pecho en la iglesia, que de
aquellos que aunque sea por “caridad humana, ya no digamos como obligación
cristiana” debieran tendernos la mano. ¡Clamemos al Señor por no ser de ese
tipo de creyentes” (Juan 18:35).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario