La diferencia entre
la historia y la leyenda es que la primera es comprobable mientras que la
segunda es poco probable. La historia nos enseña que cuando el Cristo murió fue
envuelto en “lienzos” (Juan 20:6) y su “cabeza” en un “sudario” (verso 7). Por
lo tanto, cuando alguien nos habla de un “sudario” que tiene marcado TODO el
cuerpo del que se supone fue el Cristo, lo que debemos “suponer” es que es una “leyenda”.
Pues la historia es muy clara al probar que “sólo” la cabeza del Cristo estuvo
envuelta en un sudario, y que, la madrugada que los apóstoles entraron a la
tumba el sudario estaba “aparte” de los lienzos que habían cubierto el cuerpo. En
otro sentido, la definición académica de sudario es: “Pieza de tela que se pone
sobre el ROSTRO (no de todo el cuerpo) de un cadáver para enterrarlo”.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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