“Estaban junto a la
cruz, María, su madre; la hermana de su madre; María la mujer de Cleofas; María
Magdalena y Juan el amado” (Juan 19:25). Las personas “más” allegadas al Cristo
fueron las únicas que estuvieron con él en el momento “más” difícil de su vida.
Todas esas personas fueron las que siempre siguieron al Cristo, no importando
las circunstancias. Exactamente lo mismo sucede con nosotros, solamente los más
allegados son los que nos acompañan en los momentos más delicados, dolorosos,
tristes y desolados de nuestra caminata. ¡Esos son los íntimos, los que nos
acompañan junto a nuestra cruz! Pero
sólo ellos recibirán bendición. Y, para recibir bendición “nosotros” también
hemos de ser recíprocos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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