viernes, 25 de octubre de 2019

Y sabemos, que su testimonio es verdadero.



                     
El apóstol Juan, el amado del Señor, aquél que fue el único de los íntimos que se recostó en el pecho del Señor (Juan 13:25). No solamente nos escribió un evangelio sino también tres epístolas (1ª,2ª y 3ª. de Juan) y uno de los libros más importantes de la escritura (Apocalipsis). De él, de ese apóstol tan amado del Señor (Juan 21:7) se nos dice que todo lo que escribió, lo hizo para que “creyéramos” en el Cristo, y que, lo que él dice es creíble porque su testimonio es verdadero. La principal lección sin duda es que creamos en el Cristo, pero una segunda sería que vivamos de tal manera apegados al pecho del Señor, que nuestra vida incite a otros a un evangelio creíble. Que primero “practiquemos” y luego “prediquemos”.

Nota: Perfectos para predicar nunca seremos, pero la lucha es la que Dios bendice, prospera y respalda, no las intenciones personales ocultas (las cuales tarde o temprano se hacen manifiestas).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario