viernes, 7 de febrero de 2020

Cuando entendemos a nuestra manera.


El profeta Jeremías le dice al pueblo de Dios que edifique, que siembre, que coma, que se case, que tenga hijos (Jeremías 29:4-5), y, el pueblo se pone feliz pues las instrucciones de la mayoría de los profetas era contraria. Pero, a pesar que es una instrucción dada por Dios, no es por lo que el pueblo piensa que deben hacer todas esas actividades, pues el trasfondo es porque serán “cautivos” por muchos años (70 en Babilonia) (Jeremías 29:10). Hay ocasiones en las que recibimos órdenes que sí nos agradan pero nos agradan porque vemos el lado equivocado del asunto. Construir, sembrar, comer, casarse, tener hijos y vernos realizados es el anhelo de todos nosotros, pero, en ocasiones como la del pueblo en tiempos del profeta Jeremías, el trasfondo es para cautiverio, aunque siempre para bien pues nuestro Dios es bueno. !Tratemos de entender lo que Dios quiere... no lo que nosotros queremos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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