Dirigiéndose a los
cristianos en Filipo les dice: “A mí NO me es molesto escribiros de las mismas
cosas, y para vosotros es seguro” (Filipenses 3:1). ¿A qué se refería el
apóstol? Veamos el verso 2: “Guardaos de los perros, de los malos obreros, de los
mutiladores del cuerpo”. Luego explica que todo posible mérito que él pudiera
tener lo da por nada, pues el Cristo vino para que le conociéramos
personalmente y que conociéramos su poder, para que así, algún día lleguemos a
ser como él. Algunos consideran que estar escribiendo en contra de los malos
líderes es repetitivo y engorroso, pero, el apóstol incita a que se haga en
tiempo y fuera de tiempo (2ª. Timoteo 4:2). Predicar en contra de la cruz de
Cristo (paz, poder y prosperidad; reclamando, declarando, decretando, etc.) (Filipenses
3:8). Implica convertirse en “enemigo”
de Cristo, así nos autodenominemos siervos, servidores, líderes, apóstoles,
etc. ¡Por eso escribimos constantemente en contra de los “enemigos” de Cristo y
clamando por no ser uno de ellos!. (Apocalipsis 2:2, 9,15,20).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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