Estando en Malta, el apóstol
Pablo es mordido por una serpiente, los lugareños lo ven por ello como maldito
(Hechos 28:3-4). Luego, siendo recibido por un adinerado llamado Publio, sana a
su padre que estaba gravemente enfermo, y a muchos más, que le fueron traídos
para que les impusiera manos (versos 8 y 9), ante las evidencias que no le pasó
nada entonces le denominan “dios” (Hechos 28:5-6). Muchas veces nosotros
también debido a lo que le sucede a otras personas pensamos que es “castigo” de
Dios, pero, con el tiempo nos damos cuenta que son tan sólo “pruebas”
personales para ellos, pues los resultados de sus acciones son para
prosperidad, bienestar y salud de muchos o de ellos mismos. Nunca debiéramos
juzgar los problemas, las penas, las limitaciones de los demás, pues nos podemos
equivocar de palmo a palmo. Son sólo los resultados finales los que dicen si
era castigo o prueba para una persona. Los frutos son los que nos hacen conocer
a las personas.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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