miércoles, 5 de febrero de 2020

Por sus frutos los conoceréis.



Estando en Malta, el apóstol Pablo es mordido por una serpiente, los lugareños lo ven por ello como maldito (Hechos 28:3-4). Luego, siendo recibido por un adinerado llamado Publio, sana a su padre que estaba gravemente enfermo, y a muchos más, que le fueron traídos para que les impusiera manos (versos 8 y 9), ante las evidencias que no le pasó nada entonces le denominan “dios” (Hechos 28:5-6). Muchas veces nosotros también debido a lo que le sucede a otras personas pensamos que es “castigo” de Dios, pero, con el tiempo nos damos cuenta que son tan sólo “pruebas” personales para ellos, pues los resultados de sus acciones son para prosperidad, bienestar y salud de muchos o de ellos mismos. Nunca debiéramos juzgar los problemas, las penas, las limitaciones de los demás, pues nos podemos equivocar de palmo a palmo. Son sólo los resultados finales los que dicen si era castigo o prueba para una persona. Los frutos son los que nos hacen conocer a las personas.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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