Cristo les explicó a
SUS discípulos lo que vendría “después” del principio de dolores: “Tribulación”
(Mateo 24:9 y Marcos 13:9). Entre líneas insistimos, ésta es la mejor prueba
que un “líder” que NO acepta la doctrina de la cruz, hace al Cristo mentiroso,
y no debiéramos seguirle (2ª Corintios 11:4 y 13). El punto es el siguiente: El
engaño, la aparición de muchos diciendo que son enviados del Cristo, las
guerras, los rumores de guerras, el hambre, las pestes, los terremotos, la
tribulación personal o mundial, las persecuciones, etc. por terribles que nos
parezcan NO SON EL FIN… sino tan sólo la “introducción” al final de la era. La
verdadera señal del fin, repetimos, se la declaró el Cristo a SUS discípulos: “La
abominación desoladora en Jerusalén” (Mateo 24:15; Marcos 13:14; Daniel 8, y también
profetizada en Zacarías 14:1-4 desde hace aproximadamente 2,500 años). Y
¿Cuándo será eso? El apóstol Lucas (aquél que expresó: “Después de haber
investigado diligentemente te escribo oh, Teófilo”; Lucas 1:1-3) nos lo
muestra: “Cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos” (Lucas 21:20).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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