Anatema: Su uso principal equivale al de maldición, en el sentido de condena a ser apartado o separado, cortado como se amputa un miembro de una congregación de creyentes (Wilkipedia). El apóstol Pablo dirigiéndose a los creyentes en Galacia les enseña: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:6,8). El “verdadero” evangelio de Cristo, no fue un evangelio mágico ni egocentrista para cubrir nuestras pasiones, deseos, caprichos y codicias (Señor dame, Señor yo quiero, Señor yo quisiera… mucho menos “yo declaro”, “yo decreto”); sino fue y es un evangelio para otros, para los demás (Santiago 4:1,2). No permitamos que un anatema que está “pervirtiendo” el evangelio que el apóstol recibió directamente de Dios nos obligue a seguirle (Gálatas 1:12).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario