Actualmente las horas
no pasan sino vuelan. Una o dos diligencias que hagamos y se pasa la mañana o
el día completo. ¡Eso, nos está agotando! No hay adulto que no nos quejemos de
ese mal, y ahora, hasta algunos niños. Cristo lo sabía, por ello en Mateo 11:28
nos declara: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os
haré descansar!. La pregunta es: ¿Cómo? La respuesta está, primeramente, en el verso
29: “Imitándolo a él con mansedumbre y humildad”. Y seguidamente: “Volviendo a
las sendas antiguas” (Jeremías 6:16), esto es “corrigiendo” nuestros errores. Lo
desagradable que nos pase; el daño que nos haga la gente; lo agradable que no
recibamos de la gente; lo que dejemos de recibir a pesar de lo que demos, etc.
aceptémoslo con mansedumbre y humildad imitando al Cristo. Y, ¿cómo corregimos
nuestros errores?. Conozcamos la ley de Dios (2ª. Timoteo 3:16,) y eso, es lo
que nos hará descansar. Demos y démonos sin tener expectativas y tendremos
reposo.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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