lunes, 24 de febrero de 2020

La Revelación de Jesucristo. (Parte uno).




El Libro de Apocalipsis, el enigma de los siglos para el creyente,  inicia diciendo que es una “revelación”, un “descubrimiento”, una “explicación” a lo que, por lógica, no se conocía o no se entendía “en” y “del” Señor. Preguntamos: ¿Si ya fue revelado entonces por qué la gran mayoría de creyentes seguimos sin entenderlo? La respuesta está en ese mismo primer verso: ¡Para ser revelada a SUS SIERVOS! (Apocalipsis 1:1) En otras palabras: “Si no entendemos los sucesos descubiertos o revelados allí, es por una sola razón: ¡Nosotros NO somos SUS siervos! Por lo tanto, si queremos entenderlo TENEMOS que convertimos en uno. Y alguien preguntará: ¿Y entonces, para qué están los líderes? La respuesta nos la da el apóstol Juan en 15:15. Dios desea ser “nuestro” amigo íntimo y que nosotros lo seamos con él como lo fueron EL y el apóstol… y entonces nos dará a entender el misterio. Es parte del Nuevo Pacto, veamos Jeremías 31:31-34, en donde la clave es el verso 34, pues el Señor promete que a sus amigos “íntimos” les enseñará “directamente” como lo hizo también con el apóstol Pablo (2ª. Corintios 12:1). Parecerá una herejía, pero “entender” Apocalipsis es como la salvación: “Algo personal”. NO decimos que sea de “interpretación” personal pero sí que es de “entendimiento y práctica” personal. La prueba es que al que vence… se le da un galardón “personal” (lo declara 7 veces Apocalipsis 2:7, 11,17, 26; 3:5,12 y 21).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Nota: Estos mensajes son un ANALISIS de lo que nos dice Apocalipsis.

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