El Libro de
Apocalipsis, el enigma de los siglos para el creyente, inicia diciendo que es una “revelación”, un “descubrimiento”,
una “explicación” a lo que, por lógica, no se conocía o no se entendía “en” y “del”
Señor. Preguntamos: ¿Si ya fue revelado entonces por qué la gran mayoría de
creyentes seguimos sin entenderlo? La respuesta está en ese mismo primer verso:
¡Para ser revelada a SUS SIERVOS! (Apocalipsis 1:1) En otras palabras: “Si no
entendemos los sucesos descubiertos o revelados allí, es por una sola razón: ¡Nosotros
NO somos SUS siervos! Por lo tanto, si queremos entenderlo TENEMOS que
convertimos en uno. Y alguien preguntará: ¿Y entonces, para qué están los
líderes? La respuesta nos la da el apóstol Juan en 15:15. Dios desea ser “nuestro”
amigo íntimo y que nosotros lo seamos con él como lo fueron EL y el apóstol… y
entonces nos dará a entender el misterio. Es parte del Nuevo Pacto, veamos
Jeremías 31:31-34, en donde la clave es el verso 34, pues el Señor promete que a
sus amigos “íntimos” les enseñará “directamente” como lo hizo también con el
apóstol Pablo (2ª. Corintios 12:1). Parecerá una herejía, pero “entender”
Apocalipsis es como la salvación: “Algo personal”. NO decimos que sea de
“interpretación” personal pero sí que es de “entendimiento y práctica”
personal. La prueba es que al que vence… se le da un galardón “personal” (lo
declara 7 veces Apocalipsis 2:7, 11,17, 26; 3:5,12 y 21).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
Nota: Estos mensajes
son un ANALISIS de lo que nos dice Apocalipsis.
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