El apóstol Pablo, hablando a los creyentes en Colosas (Colosenses 1:2), les explica su “angustia” porque no sean engañados luego de conocer y recibir al Cristo en sus corazones (Colosenses 2:1), escribiéndoles: “Mirad que nadie os engañe con filosofías sutiles y huecas” (Colosenses 2:8). Notemos que llama “filosofías” a todo lo que no es la doctrina del Cristo (la cruz). Que las llama “sutiles” porque tienen un trasfondo oscuro e intereses personales de quienes las predican. Y, las llama “huecas” pues están vacías, no cambian a las personas, no llevan a nadie a nada. Pues toda la verdad está solamente en el Cristo y lo que él nos legara (Colosenses 2:9). Lo precioso de la lección está en que no depende de nosotros qué nos enseñe un líder, pero sí depende de nosotros creerlo o no como sucedió con el apóstol Pablo en Berea (Hechos 17:11).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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