Ahora… escribe las
cosas que son. (Apocalipsis 1:19).
Cuando al apóstol se
le dijo que escribiera lo que “había visto”, escribió lo que en otro momento
fueron profecías, pero que en ese momento específico, como vimos, ya eran
historias. Ahora se le dice: “Escribe las cosas que son” (Apocalipsis 1:19).
¿Qué eran las cosas que “son” en el tiempo del apóstol? ¡La revelación del
misterio! ¿Cuál era ese misterio? 1- Que la Iglesia son hombres (1ª. Corintios
3:16); es más, niega que sean los edificios (Hechos 7:48), y 2- Que las
debilidades que mostraban en ese momento los creyentes de las 7 iglesias (los 7
candeleros son 7 iglesias; Apocalipsis 1:20), debían ser sorteadas “personalmente”
por cada creyente en su caminata si quería llegar a ser un triunfador. 1- El
mensaje a Efeso: “No soportar a los malos, y menos, ser uno de ellos”
(Apocalipsis 2:2). 2- El mensaje a Esmirna: “Hay que padecer tribulación y
limitaciones” (Apocalipsis 2:9). 3- El mensaje a Pérgamo: “No negar la fe, aún
estando entre el mundo, donde mora Satanás” (Apocalipsis 2:13). 4- El mensaje a Tiatira: “El amor y la fe se
muestran con obras” (Apocalipsis 2:19). 5- El mensaje a Sardis: “Guardar lo que
se ha recibido y ser arrepentido” (Apocalipsis 3:2-3). 6- El mensaje a
Filadelfia: “Ser fiel a la Palabra de Dios” (Apocalipsis 3:10). Y, por último,
el mensaje a Laodicea: “Ser definidos, que nuestro sí sea sí, y que nuestro no
sea no” (Apocalipsis 3:15). La prueba que esto es verdadero y personal es que
cada “vencedor” recibe un galardón… “personal”.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
Nota: Estos mensajes
son un ANALISIS de lo que nos dice Apocalipsis.
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