El Cristo le hace
saber a Nicodemo, un maestro de la palabra de Dios en el mundo antiguo, que a
todo hombre le es necesario nacer espiritualmente para ser un verdadero creyente (ACEPTAN DO al
Cristo como su suficiente salvador) (Juan 3:6). NO es asistiendo a una
congregación o practicando una religión (fue lo que le dijo implícitamente,
Juan 3:10). Más adelante, el apóstol Juan inspirado por el Espíritu Santo nos
dice (parafraseando): “Que para esto vino el Hijo de Dios a sacrificarse: Para
pagar nuestros pecados, y que, no recibirlo a él, ofende a Dios en extremo,
pues es llamarle mentiroso, y, tiene como consecuencia la muerte eterna” (Juan
3:16-19). Y, el apóstol Pablo nos escribe en Romanos el procedimiento
(parafraseado): ¡Confesarle con la boca y de todo corazón! (Romanos 10:9). Esta
confesión nos hace “iniciar” el camino o la caminata del creyente, pues un
cambio de vida es el siguiente paso (Juan 8:11), asistir a un templo solamente nos
hace religiosos, por algo Dios dijo que él NO habita en templos hechos por mano
humana (Hechos 17:24).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario