viernes, 24 de abril de 2020

¿Cómo entonces, somos parte de la Iglesia de Jesucristo? (Parte final)




El Cristo le hace saber a Nicodemo, un maestro de la palabra de Dios en el mundo antiguo, que a todo hombre le es necesario nacer espiritualmente  para ser un verdadero creyente (ACEPTAN DO al Cristo como su suficiente salvador) (Juan 3:6). NO es asistiendo a una congregación o practicando una religión (fue lo que le dijo implícitamente, Juan 3:10). Más adelante, el apóstol Juan inspirado por el Espíritu Santo nos dice (parafraseando): “Que para esto vino el Hijo de Dios a sacrificarse: Para pagar nuestros pecados, y que, no recibirlo a él, ofende a Dios en extremo, pues es llamarle mentiroso, y, tiene como consecuencia la muerte eterna” (Juan 3:16-19). Y, el apóstol Pablo nos escribe en Romanos el procedimiento (parafraseado): ¡Confesarle con la boca y de todo corazón! (Romanos 10:9). Esta confesión nos hace “iniciar” el camino o la caminata del creyente, pues un cambio de vida es el siguiente paso (Juan 8:11), asistir a un templo solamente nos hace religiosos, por algo Dios dijo que él NO habita en templos hechos por mano humana (Hechos 17:24).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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