viernes, 17 de abril de 2020

¿Y ahora, con los templos cerrados, hay o no hay Iglesia? (Parte final).




Desde el año 325 de nuestra era (antes de éste tiempo la iglesia era clandestina), nos han hecho creer que ASISTIR un sábado o un domingo a un “lugar específico, llamado templo” es ser parte de la Iglesia. Es más, cuando no llegamos a congregarnos hasta nos acusan de: No ser parte de ella; no estar comprometidos; negarla, o, que estamos “caídos o en pecado”.

Preguntamos: Cuando en la Iglesia primitiva hubo una “gran persecución” ( iniciada con la muerte de Esteban), ¿En dónde nos dice el apóstol Pablo que persiguió a la iglesia?… “de casa en casa” (Hechos 8:1-3). ¿Si el templo es la iglesia, cómo pudieran haber conocido al Cristo los gentiles, si tenían PROHIBIDO entrar al mismo? Entendamos,  en el templo estaban  los “religiosos” pero NO los creyentes (a ellos los expulsaban del templo- Juan 16:2; Hechos 13:50; 1ª. Tesalonicenses 2:15). Otra pregunta que ya hemos hecho antes: ¿Por qué los grandes eventos de la “verdadera Iglesia de Dios” NUNCA sucedieron en el templo? La Santa Cena; la venida del Espíritu Santo; la ascensión del Cristo; la conversión de miles. ¡TODO en casas o fuera del templo! A la luz de la historia, acaso ¿No nos parece extraño que quienes quisieron quedarse “con” y “en” el templo… se quedaron sin el Cristo?.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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