Desde el año 325 de
nuestra era (antes de éste tiempo la iglesia era clandestina), nos han hecho
creer que ASISTIR un sábado o un domingo a un “lugar específico, llamado templo”
es ser parte de la Iglesia. Es más, cuando no llegamos a congregarnos hasta nos
acusan de: No ser parte de ella; no estar comprometidos; negarla, o, que
estamos “caídos o en pecado”.
Preguntamos: Cuando
en la Iglesia primitiva hubo una “gran persecución” ( iniciada con la muerte de
Esteban), ¿En dónde nos dice el apóstol Pablo que persiguió a la iglesia?… “de
casa en casa” (Hechos 8:1-3). ¿Si el templo es la iglesia, cómo pudieran haber
conocido al Cristo los gentiles, si tenían PROHIBIDO entrar al mismo?
Entendamos, en el templo estaban los “religiosos” pero NO los creyentes (a
ellos los expulsaban del templo- Juan 16:2; Hechos 13:50; 1ª. Tesalonicenses
2:15). Otra pregunta que ya hemos hecho antes: ¿Por qué los grandes eventos de
la “verdadera Iglesia de Dios” NUNCA sucedieron en el templo? La Santa Cena; la
venida del Espíritu Santo; la ascensión del Cristo; la conversión de miles.
¡TODO en casas o fuera del templo! A la luz de la historia, acaso ¿No nos
parece extraño que quienes quisieron quedarse “con” y “en” el templo… se
quedaron sin el Cristo?.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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