jueves, 16 de abril de 2020

¿Y ahora, con los templos cerrados, hay o no hay Iglesia? (Parte dos).




Bajo las premisas vistas anteriormente, el rey David, “decide” por voluntad propia hacer un templo a Dios, no es Dios quien lo pide (2ª. Samuel 7:2 y 1ª. Reyes 8:17-18). Y desde su construcción hasta éstos días, ese templo estando o no estando levantado, ha tenido consecuencias como dijo Dios: Primero: Ha venido a ser un “ídolo” para los judíos en su momento, y, para creyentes en el tiempo actual (Juan 9:34 y 4:21-24). Y, dos: Se ha convertido, tanto en tiempo de los judíos como ahora, en cueva de ladrones y no en casa de oración como dijo el mismo Cristo (Mateo 21:13), lo que ha traído muchas y duras consecuencias, como las que traerá el Ecumenismo muy pronto… y muchos no sólo no lo entienden sino que aún dicen, ofendidos: ¡Eso, no nos importa!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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