Las escrituras están
repletas de acontecimientos en los cuales, las personas que confiaron en Dios
tuvieron provisión milagrosa y oportunamente. Veamos algunos ejemplos: 1- El
pueblo de Israel está en pleno desierto llevado por Dios, y teniendo profunda
sed, le provee agua sacándola de una roca (Exodo 17:5). 2- El profeta Elías es
llevado por Dios al arroyo de Queriat para esconderse, y manda a los curvos a
que alimenten al profeta (1ª. Resyes 17:2). Nosotros, estamos actualmente
asediados por una plaga (pandemia de virus), y Dios, nos ha ordenado “Quedarnos
en casa”. Notemos un detalle o común denominador en todos los casos: “Llevados
por Dios”. Si somos realmente pueblo de Dios y somos “llevados” por él: Primero,
mostraremos obediencia al quedarnos en casa; y segundo, seremos alimentados
sobrenaturalmente por una orden de él, si así fuere necesario.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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