martes, 21 de abril de 2020

El dintel con sangre... ¡Quédate en casa!. (Parte dos).




Las escrituras están repletas de acontecimientos en los cuales, las personas que confiaron en Dios tuvieron provisión milagrosa y oportunamente. Veamos algunos ejemplos: 1- El pueblo de Israel está en pleno desierto llevado por Dios, y teniendo profunda sed, le provee agua sacándola de una roca (Exodo 17:5). 2- El profeta Elías es llevado por Dios al arroyo de Queriat para esconderse, y manda a los curvos a que alimenten al profeta (1ª. Resyes 17:2). Nosotros, estamos actualmente asediados por una plaga (pandemia de virus), y Dios, nos ha ordenado “Quedarnos en casa”. Notemos un detalle o común denominador en todos los casos: “Llevados por Dios”. Si somos realmente pueblo de Dios y somos “llevados” por él: Primero, mostraremos obediencia al quedarnos en casa; y segundo, seremos alimentados sobrenaturalmente por una orden de él, si así fuere necesario.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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