miércoles, 15 de abril de 2020

¿Y ahora, con los templos cerrados, hay o no hay Iglesia? (Parte uno).




Dios “decide” tener entre los hombres un pueblo para él. Para ello, “elige” a Abraham como cabeza de ese pueblo (Génesis 12:1-2). Desde ese momento y durante toda la vida de Abraham se comunica con él “directamente”, sin intermediarios y sin templos, conformando así una relación espiritual íntima “Padre-Hijo”. Es, la descendencia de Abraham, quien le pide a Dios tener un sistema “igual” al que tenía y sigue teniendo el mundo, y por ello, le piden un rey (1ª. Samuel 8:4). Dios se los concede, pero les advierte dos situaciones, Uno: El mira esto como un rechazo directo a su persona y voluntad.  Y, dos: Por tomar esa decisión tendrán muchas y duras consecuencias (1ª. Samuel 8:8-18). El pueblo, no sólo no entiende lo que Dios les está diciendo sino que aún se ofende y exclama: “Eso no nos importa” (1ª. Samuel 8:19).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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