Otra razón por la que los religiosos decidieron conspirar para la muerte
del Cristo fue que: ¡Se sentaron en la cátedra de Moisés… sintiéndose los propietarios
de la cátedra! (Mateo 23:2). Cristo mismo lo dijo en la “Parábola de los
labradores malvados”, en donde luego de explicarles la semejanza entre el reino
y lo que habían hecho en la cátedra a lo largo de los siglos, concluyeron los
versos: “Matemos pues al heredero… y apoderémonos de SU heredad” (Mateo 21:38).
En pocas palabras: “Los religiosos habían hecho del reino de Dios su propio
reino, y cuando apareció el heredero, simplemente NO quisieron entregárselo
sino decidieron matarlo”.
Preguntamos: ¿No es acaso, EXACTAMENTE lo que los “asalariados” están
haciendo el día de hoy, anunciando que el reino ya está aquí, y, como si fuera
poco, “apropiándose” de el para provecho propio? Con razón otro apóstol dijo
que una señal de los últimos tiempos sería: “Que por avaricia y con palabras
fingidas… harían mercadería de las ovejas ingenuas” (2ª. Pedro 2:3). Y,
¡cuidado!, pues la presencia de aquél
(el verdadero anticristo) que ha de venir con lisonjas y que engañará aún a los
escogidos está pronta (engañando con su falsa espiritualidad, y un mensaje
falso también de paz) (Daniel 11:32 y 34; Mateo 24:4 y Marcos 13:5).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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