En determinado
momento de la historia, específicamente entre los años 315-325, un emperador
romano recién convertido a la ley del Cristo llamado Constantino, que emitió un
“Decreto gobernamental”, fue el primero en luchar por el ECUMENISMO. ¿Qué fue
lo único que logró? Primero: Obligar a judíos practicantes de la Nueva Ley de
la Gracia, o sea, judaistas, pues los judíos que practicaban la Ley de Moisés
(judaismo) JAMAS lo hicieron, entraran al cristianismo. Segundo: Que gentiles
creyentes y no creyentes también entraran a la “llamada Iglesia” por
OBLIGACIÓN. Pero, lastimosamente, entraron “todos” con sus ritos, tradiciones,
costumbres e ídolos paganos, porque repetimos, entraron por OBLIGACIÓN no por
CONVICCIÓN”. Naciendo así, una “Iglesia
de cultos, ídolos, ritos, costumbres y tradiciones contaminando no sólo la
verdadera doctrina sino también la música que agradaba al Cristo. (En otras
palabras creó una religión). Vea “Constantino” en Wilkepedia.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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