viernes, 26 de octubre de 2018

¿De qué nos jactamos?

"De qué te jactas, como si no lo hubieras recibido"
(1a. Corintios 4:7).

En nuestros años de ministerio hemos visto cómo muchas veces quienes tenemos el privilegio y la responsabilidad de predicar la Palabra de Dios, nos sentimos el centro de la atención; que somos mejores que otros; que estamos por encima de las circunstancias; o peor aún, que a donde vamos nos merecemos un lugar especial y ser servidos antes que otros porque somos "siervos" de Dios, olvidando que él lo que busca son "amigos" (Juan 15:15). Hemos perdido la noción de que es exactamente al contrario, deberíamos sentirnos honrados ciertamente por haber sido elegidos para tan noble tarea, pero, NO debiéramos olvidar el "por qué" lo fuimos: 1- Somos más "necios" que los demás; 2- Somos más "débiles" que otros; 3- Somos más "viles" que la mayoría; y 4- Somos más "despreciables"  que cualquier otro creyente... fue por eso, repetimos, que fuimos elegidos para la obra (1a. Corintios 4:27-31). Si hoy, quienes estamos predicando el mensaje de Cristo, el hermoso evangelio de la cruz, no llevamos una vida la cuál otros quieran imitar... entonces hemos predicado la Palabra de Dios en vano (Efesios 5:1).

Nota: Imperfectos seguimos siendo, pero luchando para dejar de serlo... esa es la diferencia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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