"A otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas"
(Isaías 42:8).
La Real Academia Española de la lengua define: Idolatría: "Práctica religiosa en la que se rinde culto a un ídolo"; Venerar: "Viene del latín VENERARI y significa literalmente mostrar devoción y dar culto a Venus"; Adorar: "Amar en extremo". Con éstas premisas, no hacen falta explicaciones. En otro sentido, Dios, por medio del profeta Isaías, quizás el más grande entre los profetas mayores de Israel, nos explica acerca de Dios: "NO COMPARTO MI GLORIA CON NADIE" (Isaías 42:8). Más tarde, Jesús, el hombre, quien nació de una mujer llamada María, ejemplo de vida y obediencia para todos los que amamos a Dios (Mateo 1:24-25), luego de su bautismo y ya "ungido" como el Hijo de Dios (Mateo 3:17) nos enseña: "Ahora es la hora, cuando los VERDADEROS adoradores adorarán en ESPÍRITU y en VERDAD (Juan 4:23). ¿Qué significa entonces cuando idolatramos o veneramos a una imagen? Simplemente, que por necedad o desconocimiento no estamos ADORANDO a Dios, pues solamente los que adoran en ESPÍRITU adoran en VERDAD dice Cristo.
Nota: Muchos son los que creen que la idolatría son solamente los becerros de oro como el del desierto, idolatría es todo aquello que "necesitamos" tener frente a nuestros ojos materiales para "creer" que Dios está con nosotros (Exodo 20:4... no te harás ni imagen ni semejanza), cuando la palabra de Dios dice que está DENTRO de nuestros corazones (Romanos 5:5).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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