"Y repartió a todo Israel"
(1a. Crónicas 16:3).
David, luego de pedir el consejo del pueblo, el consejo de los líderes, y sobre todo, la "aprobación" de Dios, trae el Arca del Pacto a la tienda que se le había asignado. Y luego de haber hecho holocaustos y sacrificios de paz (1a. Crónicas 16:2), REPARTIÓ a todo el pueblo tortas de pan, piezas de carne, y tortas de pasas (1a. Crónicas 16:3). !Qué gran diferencia con el día de hoy en las "llamadas" Iglesias de nuestro Señor, en donde lo principal es dedicarse a "pedir". Pero veamos algo, cuál fue el resultado de las acciones de David al REPARTIR: "Mira Natán, yo habito en casa de cedro mientras que el Señor habita en medio de cortinas en una tienda (1a. Crónicas 17:1)... !Hagámosle un lugar!. Provocó más amor, entrega, pensamientos de acercamiento y acciones para con Dios !No motivos ocultos y egoístas! Hoy, el hecho de sólo pedir ha provocado: 1- Que creamos que somos nosotros los que debemos estar mejor. 2- Alejamiento del creyente verdadero, sincero y honesto de las congregaciones. Y 3- El peor de todos, verguenza para la casa de Dios, lo que ha causado que muchos impíos tengan la excusa ideal para no acercarse a Dios.
Nota: Decir la verdad no es juzgar, ni señalar, ni creerse uno mejor que los demás (Mateo 12:34). Simplemente es para que practiquemos lo que predicamos. Y que el centro de nuestra prédica sea CRISTO no el PISTO. Nadie entrará al cielo con o por dinero (Hechos 8:20).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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