"Si es la voluntad de Dios".
(1a. Crónicas 13:2).
Hacer la voluntad de Dios para su pueblo era importante en la antiguedad, y para nosotros hoy en día debiera serlo. Veamos, el pueblo anhelaba la presencia de Dios, y esa presencia estaba, por ofrecimiento explícito de Dios, en el Arca del Pacto. Durante 20 años el Arca estuvo en casa de Abinadab (1a. Samuel 7:1-2), pero el rey David y el pueblo la querían en medio de ellos. Así, el rey David, exclama delante del pueblo y de los líderes: "Si os parece BIEN y ES LA VOLUNTAD DE DIOS, traigamos el Arca de nuestro Dios (1a. Crónicas 13:2-3). Imaginémonos, qué temor tenía que haber en el corazón del rey y del pueblo, para que algo tan importante para ellos, no lo hicieran si Dios no estaba de acuerdo. No hacerlo, habría podido causar muchas desgracias y hasta la muerte en aquellos tiempos (Uza, murió porque tocó el Arca y era prohibido hacerlo, 2a. Samuel 6:7). ¿Entendemos ahora la importancia de hacer lo que hagamos con el consentimiento de Dios? Muchos somos los que hacemos algo, sólo porque lo podemos hacer y nos parece BIEN, pero eso, aunque parezca lo correcto no es lo perfecto delante de Dios, y por lo tanto, no nos traerá bendición. Consultemos todo con él antes. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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