martes, 9 de octubre de 2018

¿En el nombre de Dios o en el propio?

"Si es la voluntad de Dios".
(1a. Crónicas 13:2).

Nunca olvidaremos un ejemplo de la vida real que un maestro del Instituto Bíblico nos contó: Había un hombre muy necesitado cercano a un creyente, éste teniendo recursos económicos le ayudó a comprar una moto para que trabajara, pero en un accidente el necesitado perdió una pierna, lo que implicó que su postrer estado viniera a ser peor que al principio. En oración el hermano que tendió la mano cuestionó a Dios el por qué había sucedido ésto si ambos tenían buenas intenciones (Proverbios 3:28), la respuesta de Dios fue contundente: ¿Me consultaste, antes de ayudarlo, para ver cómo lo ayudabas? (Mateo 26:39). Cuando oramos, si vamos a proporcionar ayuda, debemos preguntarle a Dios cuál es su voluntad sobre el asunto, para así, no equivocarnos. Es una ley cristiana que tendamos la mano a los necesitados, pero NO debe hacerse decidiendo a voluntad personal ni mucho menos con intereses ocultos. En otras palabras, de la mano de Dios, de lo contrario, quizás lo que provoquemos sea que el postrer estado del necesitado venga a ser peor que al principio.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario