"La luz se pone sobre el candelero"
(Mateo 5:15).
Evidencia dos: El Espíritu Santo creemos es parte del Dios trino. En el Antiguo Testamento fue Dios Padre quien hablaba con los patriarcas y con todo hombre que buscara la santidad (Samuel 3:4); durante la época de Cristo, fue él, e Hijo de Dios en persona quien habló con sus santos (Mateo 16:15-16). Ese Cristo anuncia el advenimiento del Espíritu Santo, quien también es Dios, porque él, dice, nos guiará a toda verdad (Juan 16:13). Preguntamos: ¿Suponiendo que Cristo hubiera fundado una religión, la iba a dejar en manos de hombre alguno, teniendo el recurso de dejarla en manos de Dios (Espíritu Santo), contradiciendo al Padre que sentenció: "Maldito el hombre que confía en el hombre" (Jeremías 17:5)? ¿Iba él mismo entonces a propiciar el que confiáramos en la débil voluntad de hombre alguno para que nos enseñara "verdades", obligándonos así, a desafiar sus planes y correr el riesgo de ser maldecidos? La luz se pone sobre el candelero... no se esconde dijo Cristo.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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