"Más justa es ella que yo".
(Génesis 38:26).
En el libro de Génesis en el capítulo 38, se nos narra la historia de los hijos de Judá, quien tenía tres hijos: Er, el mayor quien estaba casado con una mujer llamada Tamar; éste muere sin tener descendencia, y, debido a la Ley del Levirato su hermano menor, Onán, debía sucederle como esposo para darle descendencia. Pero en un acto egoísta, éste vertía en tierra su semen (razón por la que Jehová le quita la vida), porque no quería perder su herencia (Génesis 38:9). Así, Judá promete a Tamar a su hijo menor Sela, ésta espera el tiempo con paciencia pero Judá olvida su promesa. Entonces Tamar le tiende una trampa a Judá haciéndose pasar por ramera y quedando encinta de él. Como prenda por el pago le pide su sello, su cordón y su báculo (Génesis 38:18). En cuanto se le notó el embarazo, Judá reclama a Tamar su falta a la promesa de esperar a Sela, pero Tamar le demuestra que quien falló primero fue el, y es entonces cuando Judá expresa: "Más justa es ella que yo" (Génesis 38:26). ¿Qué lecciones podemos aprender aquí?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario