“Porque por ti, oh hermano”
(Filemón verso 7).
Filemón, era un creyente que residía en Colosas, él y su esposa Apia,
eran grandes seguidores del evangelio de Jesucristo, tanto así, que siendo
pudientes económicamente (la prueba es que tenían esclavos, verso 16), dirigían
una iglesia en su casa (verso 2). Por cierto, cómo evitaríamos prostituir la
Iglesia si aún nos reuniéramos así, en lugar de estar manteniendo vanos y costosos
templos y megatemplos, en donde muy comúnmente lo que se engrandece es el
nombre del hombre y no el de Dios. En fin, el punto “importante” es el
siguiente, el apóstol Pablo exalta la laborar y ejemplo de vida de Filemón y
Apia expresando lo siguiente: “Tenemos (Pablo y Timoteo), gran gozo y
consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano han sido CONSOLADOS los
corazones de los santos” (verso 7). La pregunta es, asistamos o no a un templo
o nos quedemos en casa escondidos y guardados a los pies del Señor: ¿“Estamos
con nuestros ejemplos de vida… dando gran gozo a Dios, y sobre todo… CONSOLANDO
los corazones de los santos?”. Si la respuesta es sí… la Gloria sea para Dios;
pero si la respuesta es no… entonces algo estamos haciendo mal, muy a pesar de
que no faltamos a la Iglesia.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario