“Porque mi reino NO es de éste mundo”
(Juan 18:36).
No son pocos los predicadores que enseñan que ya estamos viviendo el Reino
de Dios. Las respuestas de las preguntas que vienen al caso NO permiten que
podamos creer esa doctrina. Cristo mismo nos dijo: “Mi reino NO es de éste
mundo” (Juan 18:36); entonces, qué hombre puede contradecirlo siendo que el
Hijo de Dios bajó del Reino para decirnos que el Reino NO está aquí. El apóstol
Pablo, lleno del Espíritu de Dios enseñó: “El reino de Dios NO es comida ni
bebida… sino justicia, paz y gozo” (Romanos 14:17); Paralelamente, vemos que,
creyentes y no creyentes no solamente queremos sino necesitamos la tan
“sufrida” comida diaria y deseamos estar bien económicamente; sino que también
clamamos a gritos por justicia, padecemos la falta de paz y no encontramos gozo
casi en ningún lado. Pero, por si éstos argumentos fueran insuficientes. Veamos
lo que Cristo nos dijo en el Sermón del Monte en las bienaventuranzas: “Bienaventurados”
los: 1- Pobres; 2- Los que lloran; 3- Los que tienen hambre; 4- Los que tienen
sed de justicia; 5- Los que padecen persecución; 6- Los que sean vituperados...
porque ELLOS verán a Dios (verso 8) y porque su galardón será grande EN el
cielo... (¡No aquí en la tierra!) Preguntamos: ¿Se concibe un Reino en donde
aquellos a los que se les ha ofrecido TODA clase de parabienes porque son
“Hijos del Rey”… vivan pobres, llorando, teniendo hambre, buscando justicia,
siendo perseguidos, siendo vituperados? Si eso es así, o nos está mintiendo
Dios…o… nos están engañando algunos líderes. El único problema con ésta conclusión
es que Dios NUNCA ha engañado a nadie, mientras que esos líderes VIVEN de eso
(Números 23:19).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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