miércoles, 6 de febrero de 2019

La honra.




“Honrarás el rostro del anciano”
(Levítico 19:32).

Estamos viviendo tiempos de tanto afán, que nos hemos olvidado de algunas de las normas básicas de antaño. Un ejemplo claro de ello, es el irrespeto que se está cultivando en contra de los ancianos, de los lisiados, de mujeres embarazadas, y, en general del prójimo. Dios, por ejemplo, dejó muy claro que debemos honrar a TODOS, pero en especial, a cada una de esas personas (Mateo 22:37). Actualmente NO se está practicando, veamos: Ya no somos dignos que nos cedan un lugar en el bus; nos miran mal si hacemos la fila de embarazadas, liciados y ancianos en un banco; y no digamos en el tráfico, los irrepetibles insultos que recibimos, llevemos o no la vía, porque vamos lento. Dios castiga muy fuerte el irrespeto: “Eliseo acaba de recibir la doble porción de unción de su maestro Elías y va subiendo a Betel, y unos muchachos se burlan de él diciéndole: ¡Sube calvo, sube!  Y, ¿Cuál es el resultado? Unos osos salen del monte y despedazaron a 42 muchachos (2ª. Reyes 2:24). ¡Honremos, y seremos honrados algún día!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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