lunes, 18 de febrero de 2019

Las cosas que me han sucedido.




¡Quiero que sepan hermanos!
(Filipenses 1:12).

Lo hemos dicho en varias ocasiones: ¡A nadie nos gustan los momentos desagradables que la vida nos presenta!. El apóstol Pablo les escribió hace dos mil años a los creyentes establecidos en Filipos, afirmando que para un “creyente” lo que le sucede, aún sea esto  negativo o desagradable… siempre redunda en la “Gloria de Dios” (verso 12). Y, si a esto sumamos una buena actitud sin murmuración y queja frente al suceso, entonces la “Gloria a Dios es mayor” porque: 1- Progresa el evangelio (verso 12b); 2- Damos buen testimonio delante de los hombres (verso 13); 3- Se da ánimo a los hermanos (verso 14); 4- Nuestra fe se afianza al extremo de descubrir en propia carne que: “El vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Verso 21). Cuando lo desagradable nos sucede le llamamos “algo malo”, cuando lo agradable nos sucede le llamamos “algo bueno”. Pero olvidamos que nuestro Dios es “bueno”, y que por lo tanto, TODO lo que nos sucede no importa cómo lo vean nuestros ojos… Dios siempre lo permite porque es bueno no solamente para nosotros sino para su Gloria.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


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