“Quién le da a su hijo una piedra en lugar de un pan”
(Mateo 7:11).
La sentencia de Dios al hombre fue: “Te ganarás el pan con el sudor de
tu frente” (Génesis 3:19); y a la mujer:
“Te salvarás teniendo dolores de parto por tus hijos” (1ª. Timoteo 2:15). En
otra parte de la escritura Cristo expresa: “Si vosotros siendo malos, no le
dáis a vuestros hijos piedras cuando os piden un pan, cuánto más vuestro Padre
celestial no os dará lo que le pedís” (Mateo 7:11). Ahora bien, si nosotros los
hombres “malos” luchamos por darles pan a nuestros hijos ¿Qué pudiéramos pensar
de aquellos que NO luchan por ello? ¿Cómo nos califica Dios, si mantenemos a
nuestra familia con lo que otros nos puedan o quieran regalar? ¿Cómo podemos
dormir tranquilos, sabiendo que nuestros hijos viven frustrados por no tener
para cubrir sus necesidades o lo que desean y no tienen, solamente porque
nosotros no somos capaces de producir? ¿Agradará a Dios, que siendo nosotros
“creyentes”, y estando las miradas del mundo sobre nosotros, no seamos un
ejemplo a seguir? El apóstol Pablo expresó sabiamente por medio del Espíritu
Santo: “El que No trabaja… que TAMPOCO coma” (2ª. Tesalonicenses 3:10). ¡Luchemos
por ser y dar ejemplo!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario