martes, 5 de febrero de 2019

¿Qué sucede cuando nos unimos carnalmente con una persona?




“El que se une a una ramera… es un cuerpo con ella”
(1ª. Corintios 6:16).

“Y dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán UNA sola carne” Con ésta ORDEN Dios instituyó el sagrado vínculo del matrimonio (Génesis 2:24). Siglos más tarde, Dios inspira a uno de sus apóstoles a enseñarnos lo siguiente: “Pero el que se UNE al Señor… un ESPIRITU es con él” (1ª. Corintios 6:17). La pregunta es: ¿Qué clase de vínculo formamos con la persona con la cuál tenemos relaciones íntimas? ¿Nos hacemos UNO con ellos o ellas? ¡Si, pero no solamente en carne sino también en ESPIRITU!. Por lo tanto, todo lo que su espíritu ha experimentado, cree o piensa nos son transmitidas, y, lo nuestro a ellos o ellas. Esto, también nos explicaría que cuando ya estamos con o en Cristo… NUEVAS CRIATURAS SOMOS (2ª. Corintios 5:17), pues lo santo de El nos es transmitido y nuestro pasado queda atrás, olvidado, tirado al fondo del mar y no se tendrá más memoria de ello (Miqueas 7:19). Así, al unirnos con una persona que no es nuestra pareja matrimonial también nos hacemos UNO o UNA con ella, lo que provocará ese intercambio de experiencias espirituales. Ahora bien, el pecado más grave no es lo que recibamos de esa o de esas personas, sino que nosotros estamos DEPOSITANDO en ella lo santo del Cristo sin que pueda existir un buen fruto, porque no está de por medio de la bendición de Dios, fruto que si puede darse cuando la evangelizamos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    

No hay comentarios.:

Publicar un comentario