“Eres tú maestro, y no lo sabes”
(Juan 3:10).
Casi todo en ésta vida requiere requisitos, queremos
ser profesionales, el requisito es estudiar hasta graduarnos; queremos
casarnos, el requisito es no tener compromisos con otra persona; queremos ser
líderes, el requisito es ser elegido y prepararse para serlo. Cristo cuestiona
a alguien que se “suponía” era maestro en Israel, y al ver que no distingue
ciertos conceptos le dice: ¿Eres tú maestro en Israel… y no sabes éstas cosas?
(Juan 3:10). Ciertamente en la vida nacen muchos liderazgos por necesidad,
liderazgos que Dios respalda (como cuando una mujer enviuda y tiene que tomar
las riendas de la familia y es empoderada por Dios). Pero, en lo que a la
Iglesia se refiere, nada mejor que alguien “elegido”, se prepare, sea probado y
aprobado para el liderazgo. Pues si algo le ha hecho muchísimo daño a la
Iglesia de Jesucristo es la falta de llamamiento y la falta de preparación de
muchos llamados líderes. Un liderazgo repentino, sin llamamiento o con falsos
intereses no puede ser respaldado por el Espíritu Santo. ¿Cómo puede llevar
alguien a los pies de Cristo a otros, si él mismo no conoce el camino? ¿Cómo
puede alguien enseñar el camino, la verdad y la vida, si no conoce a Cristo y
su evangelio de la cruz? ¿Cómo podemos llegar a un destino si tomamos el camino
equivocado?.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario