miércoles, 26 de junio de 2019

¿En qué momento? (Parte final).




“A imagen y semejanza los creó”
(Génesis 1:28).

María (la madre de Jesús, el hombre, NO la madre Cristo el Hijo de Dios), se entera que su prima Isabel está esperando un hijo y va a visitarla, en el momento del encuentro se nos narra que el niño de Isabel (quien sería Juan el Bautista) “brinca” en el vientre de su madre, quien (LLENA del Espíritu Santo) da ésta declaración: “Bendita tú entre todas las mujeres, y BENDITO el fruto de tu vientre” (Lucas 1:42). Preguntamos: ¿Si Jesús ya era bendito en el vientre, qué o quién podía declararlo NO BENDITO “sólo” por nacer?.  Más adelante, tres meses para ser exactos (Lucas 1:26), nace Juan el Bautista, preguntamos: ¿Nació bendito o no bendito? ¿Qué sacerdote, qué pastor, qué religión tiene el derecho o la potestad de decir que no era bendito, o, en la actualidad decirlo de cualquier recién nacido? ¡NINGUNO NI NINGUNA!. Ambos (Jesús y el Bautista) fueron benditos cuando fueron concebidos, y ambos fueron benditos al nacer y lo mismo sucede con nuestros recién nacidos. Lo que existe es una “confusión de conveniencia económica de los hombres y la religión” (ya que por todo acto de esa naturaleza hay tarifas). Ahora bien, ciertamente ellos (Jesús y Juan el Bautista) fueron presentados al Templo siendo recién nacidos. PARA “purificación” de sus madres NO de ellos (Lucas 2:22)… pero JAMAS para ser bautizados ni ser rescatados de las garras de la muerte eterna, pues esa muerte solamente se consigue con el pecado, y los niños son seres inocentes no seres perversos ni mucho menos malditos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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