“A imagen y semejanza los creó”
(Génesis 1:28).
María (la madre de Jesús, el hombre, NO la madre Cristo el Hijo de
Dios), se entera que su prima Isabel está esperando un hijo y va a visitarla,
en el momento del encuentro se nos narra que el niño de Isabel (quien sería
Juan el Bautista) “brinca” en el vientre de su madre, quien (LLENA del Espíritu
Santo) da ésta declaración: “Bendita tú entre todas las mujeres, y BENDITO el
fruto de tu vientre” (Lucas 1:42). Preguntamos: ¿Si Jesús ya era bendito en el
vientre, qué o quién podía declararlo NO BENDITO “sólo” por nacer?. Más adelante, tres meses para ser exactos
(Lucas 1:26), nace Juan el Bautista, preguntamos: ¿Nació bendito o no bendito?
¿Qué sacerdote, qué pastor, qué religión tiene el derecho o la potestad de decir
que no era bendito, o, en la actualidad decirlo de cualquier recién nacido?
¡NINGUNO NI NINGUNA!. Ambos (Jesús y el Bautista) fueron benditos cuando fueron
concebidos, y ambos fueron benditos al nacer y lo mismo sucede con nuestros
recién nacidos. Lo que existe es una “confusión de conveniencia económica de
los hombres y la religión” (ya que por todo acto de esa naturaleza hay tarifas).
Ahora bien, ciertamente ellos (Jesús y Juan el Bautista) fueron presentados al
Templo siendo recién nacidos. PARA “purificación” de sus madres NO de ellos (Lucas
2:22)… pero JAMAS para ser bautizados ni ser rescatados de las garras de la
muerte eterna, pues esa muerte solamente se consigue con el pecado, y los niños
son seres inocentes no seres perversos ni mucho menos malditos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario