miércoles, 13 de marzo de 2019

¡Qué es el hombre!





“¿Para que tengas de él memoria y lo visites?
(Salmo 8:4).


Un dicho popular reza que el hombre no cambia, sin embargo, en la vida de las personas suceden hechos que sí nos hacen cambiar. La pérdida de un ser querido; una enfermedad; una separación; una traición; una quiebra financiera, etc. Son sucesos que hacen cambiar aún a las personas más duras, rebeldes, orgullosas o incrédulas que pudiéramos conocer o ser. Los creyentes entendemos que hay un Dios grande, bueno y poderoso al que podemos recurrir en casos de angustia y penas. El nos ha ofrecido tendernos su brazo para sacarnos de cualquier problema, Isaías 59:1 nos dice: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni hase agravado su oído para oir”. El verso del Salmo 8 que vimos arriba nos hace reflexionar en lo pequeño e insignificante que es el hombre en medio de un universo tan grande y cuyo funcionamiento es tan complejo, y, sin embargo, Dios está pendiente de cada persona para uno u otro motivo como vemos en 2ª. Crónicas 16:9. Una posición social, un puesto de alto nivel en algún lugar, la bonanza del dinero, etc. no debieran afectar la sencillez del ser humano. Si tan sólo pensáramos que no somos nada ante Dios y frente a una inminente eternidad a la cuál entramos dicho sea de paso… desnudos, quizás no fuéramos tan orgullosos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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