“Hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).
¿Tuvo
que hacer Cristo una confesión de fe para ser salvo? ¿Cumplió él con la
Ley? Cristo mismo nos responde éstas
interrogantes, la primera en Mateo 5:17-18: “No penséis que he venido para abrogar la ley ó los
profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir…”. Cristo cumplió con la
Ley del Antiguo Pacto, pues como ya dijimos cumplió los tres pasos que había
que realizar dado qué, ellos por ser judíos y parte del pueblo elegido “ya eran
salvos”. En otro sentido, al “aceptar” el sacrificio de su propio cuerpo
también obedeció y cumplió la Ley (Lucas 9:3; 1ª; Corintios 6:14; Hechos 13:33
y, especialmente, Salmo 16:10). Pero, además, él dijo que no venía a abrogar
sino a cumplir la Ley, y siendo que su sacrificio cambiaba la Ley, debía cumplir
también con la nueva ley (Romanos 10:4; Hebreos 7:12 y 8:13). Por ello, él
“acepta” que se haga la voluntad del Padre y no la de él, en el huerto de Getsemaní
antes de la cruz (Lucas 22:42). Como podemos ver Cristo, nuestro Patrón,
cumplió con ambas leyes, las del Antiguo y las del Nuevo Pacto. Preguntamos de
nuevo: ¿Estamos viviendo religiosamente o estamos viviendo por seguir el
instructivo del Patrón? De eso depende el resultado.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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