jueves, 28 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte Final).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

¿Tuvo que hacer Cristo una confesión de fe para ser salvo? ¿Cumplió él con la Ley?  Cristo mismo nos responde éstas interrogantes, la primera en Mateo 5:17-18: “No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir…”. Cristo cumplió con la Ley del Antiguo Pacto, pues como ya dijimos cumplió los tres pasos que había que realizar dado qué, ellos por ser judíos y parte del pueblo elegido “ya eran salvos”. En otro sentido, al “aceptar” el sacrificio de su propio cuerpo también obedeció y cumplió la Ley (Lucas 9:3; 1ª; Corintios 6:14; Hechos 13:33 y, especialmente, Salmo 16:10). Pero, además, él dijo que no venía a abrogar sino a cumplir la Ley, y siendo que su sacrificio cambiaba la Ley, debía cumplir también con la nueva ley (Romanos 10:4; Hebreos 7:12 y 8:13). Por ello, él “acepta” que se haga la voluntad del Padre y no la de él, en el huerto de Getsemaní antes de la cruz (Lucas 22:42). Como podemos ver Cristo, nuestro Patrón, cumplió con ambas leyes, las del Antiguo y las del Nuevo Pacto. Preguntamos de nuevo: ¿Estamos viviendo religiosamente o estamos viviendo por seguir el instructivo del Patrón? De eso depende el resultado.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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