miércoles, 27 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte Tres).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

Lucas nos da la época en la que sucedieron los hechos: “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia” (Lucas 2:1). Y luego nos narra un tercer evento en la vida de nuestro “patrón” (recordemos el primero: su presentación a los 8 días por “gratitud” a Dios (no para salvación, pues ellos ya eran salvos); recordemos el segundo (que tampoco era para salvación): su “compromiso” con las 613 leyes a los 13; y luego, se nos explica el tercero: El va, y de buena y propia voluntad se “bautiza” (Lucas 3:21-22), e, inmediatamente nos dice la edad que tenía: 33 años (Lucas 3:23), y éste evento se cumple para que fuera “lleno” del Espíritu Santo (repetimos otra vez, no para salvación). Ahora bien, en la era de la gracia vemos que los discípulos hacían énfasis en: 1- El arrepentimiento; 2- La  aceptación del sacrificio del Cristo; y 3- El bautizo (Hechos 2:38). Así, en el Nuevo Testamento, la edad de la gracia, la salvación ya no viene por nacer necesariamente en la nación judía o tener sangre judía (Efesios 2 completo), sino por arrepentimiento genuino;  la aceptación del sacrificio de sangre de Cristo, y luego, bautizarse en agua para ser llenos del Espíritu Santo (siempre en Hechos 2:38-39). Ese es nuestro patrón ¿Lo estamos siguiendo?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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