martes, 26 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte dos).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

El libro escrito por Lucas o Lucano como era conocido, quien dicho sea de paso NO fue uno de los doce apóstoles sino más bien un discípulo de Cristo, inicia diciéndonos en el capítulo 1 y versos 1-4: “1- Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas; 2- Tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra; 3- Me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo;       4. Para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido”. Aquí podemos recalcar algunas situaciones: 1- Se nos habla de una “historia ciertísima” no de una leyenda, tradición, costumbres o ritos (verso 1); 2- Fue investigado entre quienes sí fueron testigos, en otras palabras entre fuentes fidedignas (verso 2); 3- Todo lo escrito fue investigado “diligentemente” (verso 3), siendo que Lucas era una persona letrada, pues era médico de profesión;    4- Lucas reafirma que lo que nos narrará es una “verdad” (verso 4). Y en el capítulo 2, él inicia la narración.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






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