“Lo que pidiéramos lo recibiremos”
(1ª. Juan 3:22).
Dios no miente nunca, él es la verdad pura y viva
(Números 19:23), y a su pueblo le ha ofrecido: “Que cualquier cosa que le pida,
él está dispuesto a darla”. Pero, como hemos visto en los últimos días TODO en
ésta vida tiene algunos requisitos, y éste punto no es precisamente la
excepción. Así, si seguimos leyendo el verso inicial veremos los dos requisitos
para que nuestra petición sea concedida: Uno, “Porque guardamos sus
mandamientos”; y dos, “Porque hacemos las cosas que le son agradables”. Las
preguntas obligadas son: ¿Conocemos, primeramente, sus mandamientos
(Deuteronomio 5) y lo que a él le agrada (1ª. Samuel 15:26; Oseas 6:6; Mateo
9:10-13)? ¿Estamos guardándonos de no
quebrantarlos y estamos haciendo lo que a él le agrada? Entendiendo que los
mandamientos son los mismos para todos, pero, lo que a él le agrada es distinto
para cada persona (Juan 5:19) (Pedro predicaba a los judíos, pero Pablo a los
gentiles). Y, es nuestra responsabilidad el echarnos a sus pies cada día y cada
momento (como lo hacía Cristo) para escudriñar qué desea él de nosotros. Y, entonces,
cualquier cosa que pidamos nos será concedida.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario