“Sigan siendo igual”
(Apocalipsis 22:11).
¡No somos pocos los que nos asombramos que las
noticias cada vez son más y más escandalosas, y hasta están llegando a niveles
alarmantes! Un telenoticiero nos muestra imágenes de madres suicidándose con
sus bebés brazos (Guatemala); otro nos muestra la imagen inconmovible de un
joven que asesinó a su madre y luego se la comió (España); otro más nos muestra
imágenes de una madre que comete incesto con su hijo, y tras fallar su relación
con él seduce a su hija y también comete incesto con ella (EEUU), etc. etc. Paralelamente
vemos parejas de esposos, sin interés personal alguno, que luchan por cuidar
niños abandonados; otros que voluntariamente ayudan a ancianos; y otros más,
con suficientes recursos económicos, que sostienen los estudios de personas muy
capaces pero que no tienen los recursos, etc. etc. ¿Por qué vemos esos
contrastes tan extremos en la vida? El
Padre eterno, nos lo ha dejado por escrito, pues antes de cerrar el libro de
las Santas Escrituras, el apóstol Juan, el amado del Señor, aquél que se
recostó tantas veces en su pecho, nos revela la razón: “He aquí, nuestro Señor
viene pronto… el que es justo siga siendo justo, y el que es impío siga siendo
impío” (Apocalipsis 22:11). Y Cristo nos había advertido acerca del tiempo del
fin de ésta éra en Mateo 24:12: “y en aquellos tiempos la maldad se
multiplicará al extremo que enfriará el amor de muchos”. ¡Por eso tanto
contraste!. Porque por trillado que nos parezca… estamos en los tiempos del fin
y nuestro Señor viene pronto (Apocalipsis 22:20).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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