“Todo pámpano que en mí no lleve fruto…”
(Juan 15:2).
Mucho hemos oído acerca del pámpano, pero ¿Sabemos qué
es, entendemos de lo que es figura? El pámpano, es el bulbo o brote verde
pequeñito que le sale a la vid antes de que sus hojas se abran. El Señor
Jesucristo nos compara con ellos, y nos dice que él es la vid verdadera, y que
de esa vid saldrán pámpanos útiles y pámpanos inservibles, es más, nos explica
que el labrador de la tierra es Dios Padre y que será “él mismo” quien limpie
la vid (verso 1-2). ¿Será entonces que lograremos entender el por qué cuanto
más creemos estar relacionados con la obra de Dios, con la lectura de su
palabra, y con nuestra relación íntima y diaria con él… más problemas tenemos,
más angustias vivimos, más limitaciones tenemos? ¡Debemos entender… Es el
labrador, limpiando la vid! Suena
irónico, pero debiéramos estar contentos y agradecidos por todas esas pruebas y
penalidades que pasamos, que estamos pasando o que pasaremos, pues es porque
hemos sido elegidos por el labrador para que algún día, en su momento, en el
tiempo de la floración o cosecha… demos fruto y fruto en abundancia (Juan
15:1-8). Muchos son los que pueden darnos fe de esto, y animarnos a quienes venimos
tras ellos. Amén.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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