lunes, 25 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte uno).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

Un “patrón” es: “Un modelo que sirve de muestra para sacar algo igual”. En términos de costura, un “patrón” es una figura en base a la cuál tendremos una prenda idéntica a la que tenemos como muestra… siempre y cuando sigamos las instrucciones. En términos espirituales, TODOS los creyentes aceptamos que el “patrón” es nuestro Señor Jesucristo. Pues bien, entonces veamos qué nos indica nuestro “patrón espiritual” para llegar a ser idéntico a él, esto “sí y sólo sí”… seguimos las instrucciones. Punto uno: Antiguamente, solamente el pueblo judío y quienes se convirtieran al judaísmo podían ser salvos, los demás pueblos estaban condenados al infierno (Exodo 12:49), era por ello, que ellos NUNCA consideraron hacer una confesión de fe, pues ya se consideraban salvos.  Segundo: Todo niño o niña judíos o extranjeros convertidos  eran “presentados” en el Templo, a los 8 días los varones (Brit Milah) y a los 40 días las mujeres  (Zeved Habat) (Génesis 7:12), (no para “salvación” como mencionamos) sino como “gratitud” a Dios por haberlos enviado. Tercero: A los 12 años las mujeres (Bat Mitzvah) y a los 13 los varones (Bar Mitzvah), eran vueltos a presentar para hacerlos “responsables” públicamente de cumplir las 613 leyes (*) que contenía su código espiritual de vida (Lucas 2:41-42). Y los cuales habían sido previamente enseñados desde  su infancia.
(*) 613 leyes, 365 “prohibiciones”, una por cada día del año; y 248 “mandatos”, uno por cada miembro del cuerpo humano. Fuente: Valores del Judaismo, pag. 226.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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