“Hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).
Un “patrón” es: “Un modelo que sirve de muestra para sacar algo igual”. En términos de costura, un “patrón” es una figura en base a
la cuál tendremos una prenda idéntica a la que tenemos como muestra… siempre y
cuando sigamos las instrucciones. En términos espirituales, TODOS los creyentes
aceptamos que el “patrón” es nuestro Señor Jesucristo. Pues bien, entonces
veamos qué nos indica nuestro “patrón espiritual” para llegar a ser idéntico a
él, esto “sí y sólo sí”… seguimos las instrucciones. Punto uno: Antiguamente,
solamente el pueblo judío y quienes se convirtieran al judaísmo podían ser
salvos, los demás pueblos estaban condenados al infierno (Exodo 12:49), era por
ello, que ellos NUNCA consideraron hacer una confesión de fe, pues ya se
consideraban salvos. Segundo: Todo niño
o niña judíos o extranjeros convertidos eran
“presentados” en el Templo, a los 8 días los varones (Brit Milah) y a los 40 días
las mujeres (Zeved Habat) (Génesis 7:12),
(no para “salvación” como mencionamos) sino como “gratitud” a Dios por haberlos
enviado. Tercero: A los 12 años las mujeres (Bat Mitzvah) y a los 13 los
varones (Bar Mitzvah), eran vueltos a presentar para hacerlos “responsables”
públicamente de cumplir las 613 leyes (*) que contenía su código espiritual de
vida (Lucas 2:41-42). Y los cuales habían sido previamente enseñados desde su infancia.
(*) 613 leyes, 365
“prohibiciones”, una por cada día del año; y 248 “mandatos”, uno por cada miembro
del cuerpo humano. Fuente: Valores del Judaismo, pag. 226.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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