“Es necesario que el testador muera”.
(Hebreos 9:17).
Un testamento: Es el documento por medio del cual una persona
dispone sobre el “destino o camino” que desea para sus bienes luego que él
muera. Las santas escrituras, son los testamentos que Dios ha hecho para que SU
pueblo sepa cuál es el “destino o camino” que él desea se tome. El Antiguo
Testamento fue realizado para guiar a una elegida y naciente nación como pueblo
de Dios (Isaías 44:21). Las leyes y normas de dicho testamento rigieron desde
el tiempo de Moisés (Deuteronomio 5:1) HASTA la cruz de Cristo (Romanos 10:4).
¿Qué significa esto? Que durante casi 1500 años el pueblo de Dios debía cumplir
con lo establecido en el Monte Sinaí con Moisés, pero, Dios había ofrecido OTRO
testamento, OTRO pacto (Jeremías 31:1 y 31). ¿Cuándo estaría vigente éste
testamento? La escritura misma nos da la respuesta: “Este es el Nuevo Pacto que
haré con mi pueblo” (Hebreos 8: 8,10 y 13), y, para confirmarlo nos enseña
Romanos 10:4: “Cuando el Cristo muriera en la cruz”. Ahora bien, ¿Qué significa
éste Nuevo Pacto?. Otra vez, la escritura nos dirige: “Lo nuevo hace CADUCO lo
viejo” (Hebreos 8:13). Esto significa que las normas de vida (las leyes)
cambiaron, en otras palabras, NO SON LAS MISMAS. Los principios morales siguen
vigentes, pero las leyes de vida y juzgamiento cambiaron (Hebreos 7:12). Por lo
tanto NO PODEMOS ni vivir ni exigir que otros vivan bajo leyes que ya no están
vigentes. La muerte de Cristo hizo caduco el viejo testamento y puso en
vigencia el nuevo.
Nota: Entendiendo que, fueron las leyes (Pentateuco)
del Antiguo Testamento lo que caducó, no así los libros proféticos e
históricos. Pues de lo contrario 1ª. Corintios 10:1-11 sería una mentira, y,
las profecías acerca de su segunda venida no podrían tener cumplimiento
(Apocalipsis 22:12).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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