“Quisiéramos ver a
Jesús”.
(Juan 12:20).
Había en los tiempos
de Cristo, como ahora, algunos no israelitas que buscaban adorar “sin conocimiento
de la verdad”, pero querían adorar. Por
ello se acercan a quien creen sí la tiene, Felipe (uno de los íntimos del
Señor) y le dicen: “Quisiéramos ver a Jesús” (verso 21). ¿Cuál era la razón por
la que NO lo miraban estando literalmente frente a ellos? Porque la gente
“amaba” más su vida que la de los demás (verso 25), y porque, la gente quería
ser “servida” pero no servir (verso 26), ¡Contrario a lo que hacía el Cristo,
amar a los demás y servirlos!. Son “exactamente” los dos motivos por los cuales
hoy no vemos a Cristo palpablemente, porque las gentes nos amamos más a
nosotros mismos que al prójimo, y porque ninguno estamos dispuestos a servir sino
recibimos algo a cambio. Todos queremos ser “amados” pero ninguno queremos
“amar”; todos queremos “merecer” pero ninguno queremos “ofrecer”. Creemos ser
“amados” cuando se nos complace, cuando se nos mima, cuando se nos da todo lo
que anhelamos o queremos. Pero nosotros no somos capaces de complacer o mimar a
alguien necesitado, y peor aún, algunos ponemos excusas para no dar lo que es
nuestra obligación dar. Cristo seguirá sin ser visto por quienes “creen
adorarlo sin conocimiento verdadero”, mientras quienes sí lo conocemos sigamos
viviendo en nuestra burbuja de egocentrismo. Meditemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario