jueves, 19 de septiembre de 2019

¡Si hubiera estado!




“Señor, si tan sólo hubieras estado aquí”
(Juan 11:21).

El Señor está predicando las buenas nuevas lejos de Betania, de donde eran oriundos Lázaro y sus hermanas. Lázaro enferma y las hermanas envían por el Cristo. Cuando éste al fin llega, Lázaro ha muerto. La primera reacción de una de ellas, Marta, es decirle al Señor: “Si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto” (verso 21), momentos después, María, la otra hermana corre ante el Cristo y dice exactamente las mismas palabras (vea verso 32). Pero, Dios tenía un propósito muy especial, y no era precisamente sólo para Lázaro y sus hermanas, sino para muchas personas más (vea el verso 45). El resultado del plan de Dios no sólo era bendecir a Lázaro y sus hermanas, sino también que “muchos” de los que vieron y supieron lo sucedido “creyeran”. ¡Cuántas veces en nuestra vida, sólo porque la solución que nosotros buscamos no llega, creemos que no hemos sido escuchados, que no somos dignos, que no tendremos una respuesta… pero con el tiempo nos enteramos que en el plan de Dios, TODO era mucho más perfecto de lo que nosotros queríamos o nos imaginamos! Si nos tomamos de la mano de Dios nunca existirá el: “si tan sólo hubieras estado aquí!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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