“Señor, si tan sólo
hubieras estado aquí”
(Juan 11:21).
El Señor está predicando
las buenas nuevas lejos de Betania, de donde eran oriundos Lázaro y sus
hermanas. Lázaro enferma y las hermanas envían por el Cristo. Cuando éste al
fin llega, Lázaro ha muerto. La primera reacción de una de ellas, Marta, es
decirle al Señor: “Si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría
muerto” (verso 21), momentos después, María, la otra hermana corre ante el
Cristo y dice exactamente las mismas palabras (vea verso 32). Pero, Dios tenía
un propósito muy especial, y no era precisamente sólo para Lázaro y sus
hermanas, sino para muchas personas más (vea el verso 45). El resultado del
plan de Dios no sólo era bendecir a Lázaro y sus hermanas, sino también que
“muchos” de los que vieron y supieron lo sucedido “creyeran”. ¡Cuántas veces en
nuestra vida, sólo porque la solución que nosotros buscamos no llega, creemos
que no hemos sido escuchados, que no somos dignos, que no tendremos una
respuesta… pero con el tiempo nos enteramos que en el plan de Dios, TODO era
mucho más perfecto de lo que nosotros queríamos o nos imaginamos! Si nos
tomamos de la mano de Dios nunca existirá el: “si tan sólo hubieras estado
aquí!.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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